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La huella de carbono de los datos

medio ambiente

La infraestructura de datos es cada vez más eficiente en lo que respecta al uso de la energía y se orienta progresivamente a las fuentes de energía renovables. El creciente uso de soluciones de tecnología de la información y las comunicaciones, como las videoconferencias, podría ayudar a reducir en una quinta parte las emisiones mundiales de dióxido de carbono para 2030.

La infraestructura de datos consume cantidades considerables de energía y genera consecuencias ambientales, como el calentamiento global. El consumo de electricidad correspondiente a la infraestructura de datos alcanzó el 1 % del total mundial en 2018 (231 teravatios/hora) (gráfico CD5.2.1, panel a). A pesar de que el tráfico de datos creció el 100 % de 2015 a 2018, el consumo de electricidad conexo solo aumentó un 16 % y su participación en el consumo total mundial se mantiene sin variaciones. Este escenario ha sido posible gracias a los grandes avances en materia de eficiencia energética. Una de las razones es la sustitución de los centros de datos pequeños por otros más grandes y más eficientes, en particular, entre los principales actores de China, Japón y Estados Unidos. La modernización de las redes de telecomunicaciones también es un factor. El cable de fibra óptica es un 85 % más eficiente desde el punto de vista energético que los antiguos cables de cobre, mientras que cada nueva generación de tecnología inalámbrica conserva más energía que la anterior. Por ejemplo, la tecnología 4G puede ser 50 veces más eficiente desde el punto de vista energético que la 2G.1

Gráfico CD5.2.1 Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) generadas a partir del consumo de datos se han mantenido

Source: Fuente: Banco Mundial, investigación original basada en los informes anuales de 49 empresas de 26 países. Los datos del gráfico CD5.2.1 se encuentran disponibles en el catálogo de datos del Banco Mundial.

Nota: Los datos se extrajeron de los informes ambientales de las empresas que representan el 90 % del tráfico de datos. TI = tecnología de la información; tCO2e = toneladas de dióxido de carbono equivalente.

A pesar del aumento del consumo de electricidad, las emisiones de GEI provenientes de la infraestructura de datos se han mantenido constantes desde 2015 y equivalen al 0,2 % del total mundial (véase el gráfico CD5.2.1, panel b). Esto se debe a la mayor proporción de energías renovables en la combinación de electricidad que se utiliza en los centros de datos.2 Por ejemplo, Equinix, uno de los principales operadores de centros de datos del mundo, aumentó su proporción de energía renovable de menos de un tercio en 2014 al 92 % en 2018, lo que generó una reducción de dos tercios en las emisiones de GEI.3 Además, los gigantes tecnológicos (Apple, Google y Microsoft) han optado por utilizar un 100 % de energía renovable, a la vez que compensan por completo sus emisiones de GEI. Apple genera más de 600 megavatios/hora de su propia energía a través de una de las inversiones más importantes en energía renovable fuera del ámbito de las empresas de servicios públicos,4 mientras que Google es el principal comprador de energía renovable a nivel mundial ajeno al sector de los servicios públicos. Las empresas digitales ya son responsables de una cuarta parte de las compras de energía renovable en todo el mundo,5 y alientan a sus distribuidores a seguir su ejemplo.6

Para decenas de inversionistas de primera línea, el acceso a la energía renovable se está transformando en un factor importante a la hora de decidir hacia dónde ampliar la infraestructura de datos. Por ejemplo, Equinix busca mercados con políticas de energía renovable favorables al momento de decidir la ubicación de los nuevos centros de datos.7 Los operadores extranjeros están creando proyectos de energía renovable en naciones de ingreso bajo y mediano. Por ejemplo, Vodafone Group está construyendo un parque solar de la escala de una empresa de servicios públicos en la República Árabe de Egipto.8

La infraestructura de datos también cumple un papel importante en la reducción de las emisiones, tal como quedó demostrado cuando se produjo el brote de COVID-19. El uso masivo de las videoconferencias, impulsado por la pandemia, redujo considerablemente el consumo de combustible asociado con los viajes (posiblemente de forma permanente).9El mayor uso de soluciones de tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) podría generar una reducción del 20 % en las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para 2030.10 Esta reducción es casi 10 veces mayor que la propia huella de carbono del sector de la TIC durante el mismo período, y se traduce en una potencial reducción de las emisiones tan alta como la de los sectores del transporte, las manufacturas, la agricultura, la construcción y la energía en su conjunto.

Notes
  1. AIE (2020).
  2. No obstante, existen algunos matices en materia de contabilidad ambiental. Las emisiones directas se informan teniendo en cuenta el mercado o la ubicación (Equinix, 2019). En el caso del mercado, se reflejan las emisiones provenientes de la electricidad que compra una empresa, que puede diferir de la electricidad que utiliza en su ubicación. Las emisiones basadas en la ubicación son más elevadas, aunque la mayoría de las empresas informan las emisiones basadas en el mercado.
  3. Equinix (2019).
  4. Apple (2019).
  5. Ambrose (2020).
  6. En 2018, Apple anunció que 23 de sus proveedores se habían comprometido a utilizar un 100 % de energía limpia (Apple, 2018).
  7. Nareit (2019).
  8. Vodafone (2019).
  9. Darrow (2020).
  10. GeSI (2015).
References